“La experiencia en Verona, concretamente en Camposilvano, un pequeño pueblo rodeado de naturaleza, ha sido realmente transformadora. Compartir el día a día con personas de tantos rincones de Europa me hizo darme cuenta de lo poderoso que es el intercambio humano: las conversaciones profundas, las risas compartidas y el apoyo mutuo en cada dinámica marcaron todo el proceso. ![]()
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Durante el proyecto aprendí herramientas muy valiosas para diseñar y facilitar talleres juveniles, siempre desde un enfoque práctico y participativo. Cada actividad estaba pensada para conectar, reflexionar y crecer en grupo, y sin darme cuenta fui recordando por qué decidí dedicarme a la educación y al trabajo con jóvenes. ![]()
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Vuelvo a casa con nuevos conocimientos y recursos, pero sobre todo con la inspiración y la motivación de seguir creando espacios donde los jóvenes se sientan escuchados, conectados y capaces de crecer. Además, me llevo la sensación de formar parte de una gran familia internacional, donde las diferencias se convierten en aprendizajes y cada persona aporta algo único. SLAY no ha sido solo una formación, sino una aventura de aprendizaje que llevaré conmigo siempre. ![]()
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— Álex, participante en el training course SLAY en Camposilvano, Italia.